sábado, 3 de octubre de 2026

Cambio de Tercio

 
 

 
 
Corre feliz el animal por el prado, ajeno aún al dolor y a  la tristeza, sintiendo ya que brota en su cabeza el cuerno temeroso y afilado. Siente su corazón todo inundado de un ansia nueva que a crecer empieza y siente concentrarse su fiereza  en el joven testuz ensortijado. No sabe cómo fue, cómo ha surgido este imprevisto afán, este ardimiento, y lanza loco un cálido mugido. Siente un febril impulso, un gran contento, mira y contempla todo sorprendido y da el primer embite contra el viento. Pero desconoce que va a ser pasto de un incendio a base de marginales situaciones con circenses pases al que le conducirán al sacrificio, donde abundan afarolados, molinetes, chicuelinas, verónicas, estatuarios, manoletinas, cientos de lances a cual más fino. Movimientos que el torero ejecuta con el capote, la muleta, engañando al toro, dejándolo pasar por delante. Naturales con la izquierda, derechazos con la otra mano. Pases dirigidos (de pecho, por alto, por bajo) y su naturaleza (de castigo, de adorno). Su calidad se mide por su temple, profundidad y limpieza. La verónica es un lance o suerte fundamental que se efectúa sujetando el capote con las dos manos. Constituye la base del toreo de capa y reviste una gran diversidad de formas, según la inspiración de cada torero. Originariamente se daba de frente al toro, sujetando el capote con ambas manos. Hoy día se ejecuta casi siempre de costado o perfil, alargando así la embestida del toro. Se considera el lance fundamental del toreo de capa, el más clásico y casi obligatorio en los llamados «lances de saludo», al inicio de la faena. Los tratadistas atribuyen el origen del nombre a la semejanza entre la forma de presentar el capote y la del lienzo en que Verónica, de acuerdo a los Evangelios, enjugó el rostro de Jesús de Nazaret.

Caligrama dedicado a Pepe Marín, Julián y Jose Luis con boina,  por sus comentsrios

 

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